LOS RÍOS PROFUNDOS

ANÁLISIS SOCIOLÓGICO DE LA OBRA

  1. TÍTULO DE LA OBRA
  2. 

“Los ríos profundos”

  1. AUTOR
  2. 

José María Arguedas

  1. EDITORIAL
  2. 

Losada 

  1. AÑO DE PUBLICACIÓN
  2. 

1978

  1. RESEÑA BIOGRÁFICA
  2. 

De la misma forma que otros escritores peruanos como el mestizo Inca Garcilaso de la Vega, Arguedas sufrió el conflicto entre dos mundos. Pasó su niñez en compañía de indígenas de la sierra peruana y luego se educó profesionalmente en Lima, un mundo occidentalizado, la mayor parte de su obra la escribió allí, pero los referentes, la temática se fundaban en las experiencias en el ande que lo marcaron de por vida y le sirvieron para construir un universo literario rico en referencias antropológicas y etnográficas. En esta reseña nos ocuparemos principalmente de ese universo infantil.

El Niño Testigo

Voy a hacerles una confesión un poco curiosa: yo soy hechura de mi madrastra. Mi madre murió cuando yo tenía dos años y medio. Mi padre se casó en segundas nupcias  con una mujer que tenía tres hijos; yo era el menor y como era muy pequeño me dejó en la casa de mi madrastra, que era dueña de la mitad del pueblo, tenía mucha servidumbre indígena y el tradicional menosprecio e ignorancia de lo que era un indio, y como a mí me tenía tanto desprecio y tanto rencor como a los indios decidió que yo había de vivir con ellos en la cocina, comer y dormir allí… Sobre unos pellejos y una frazada un poco sucia, pero bien abrigadora, pasaba las noche conversando y viviendo tan bien que si mi madrastra lo hubiera sabido me hubiera llevado a su lado donde sí me hubiera atormentado.

 (1965, Primer Encuentro de Narradores en Arequipa)

Como José María narra, vivió entre indios de hacienda que le bridaron cuidado y afecto maternal. La desgracia lo decidió así, cuando tenía dos años perdió a su madre Victoria Altamirano Navarro. Eran tres hijos. Su padre, Víctor Arguedas, imposibilitado para atenderlos, entregó el menor a una de sus hermanas, a José María lo llevo a casa de sus padres y se fue con Arístides, el mayor, a trabajar como juez a la provincia de Lucanas en la pobre y conflictiva ciudad de Ayacucho.

Volvió a casarse  con la hacendada Grimanesa Arangoitia, recogió a José María y lo llevó al nuevo hogar. El niño vivió amargos momentos, la convivencia con la madrastra fue difícil, el escritor narró años después los maltratos a los que era sometido, su único consuelo era la convivencia con la servidumbre, gracias a ello aprendió perfectamente el quechua, idioma que utilizó en la escritura literaria.

Lo peor de esta época fue que algunas veces la pareja de esposos dejaba al niño José María al cuidado del hermanastro Pablo Pacheco, quien, según los biógrafos, lo obligó a presenciar una violación a una sirvienta india de la hacienda. Posiblemente por ello el abuso sexual sea una constante en la obra arguediana.

En el patio grande de la hacienda Viseca cantaban por las noches, las mujeres, los muchachos y los peones de la hacienda. Los dueños de Viseca nos dejaban cantar…

(Canto Kechwa, ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo)

José María huyó del dominio de su madrastra a los diez años; junto a su hermano Arístides, se fueron a la hacienda Viseca propiedad de un tío, donde siguió conviviendo con la población indígena del lugar hasta que su padre lo recogió y lo llevó como acompañante en sus múltiples viajes por distintos pueblos de la sierra. Víctor Arguedas fue destituido de su cargo de juez  por su oposición al gobierno de Leguía. Estos años serían fundamentales para la construcción del mundo literario arguediano.

Mi padre no pudo encontrar nunca dónde fijar su residencia, fue un abogado de provincias, inestable y errante. Con el conocí más de doscientos pueblos.

(Los ríos profundos)

 

Un Provinciano en Lima 

Después de la secundaría ingresó en la Universidad Mayor de San Marcos para estudiar Literatura. Como su padre murió tuvo que trabajar para mantenerse. A partir de entonces laboraría como docente de colegio (Sicuani), de institutos y de universidades, pero además como etnólogo y antropólogo. Fue funcionario en instituciones estatales que protegían el arte popular andino.

Participó en una protesta en Defensa de la República Española por lo que fue apresado durante un año en el Sexto. Su primera esposa fue Celia Bustamante, de la cual se enamoró en prisión, pues ella lo visitaba constantemente en esa época.

Su militancia de izquierda fue siempre explícita, brindó sus simpatías a las rebeliones en provincias y a la revolución de Cuba. Los últimos días antes de su muerte mantuvo una sentida correspondencia con Hugo Blanco, dirigente de una levantamiento en la sierra cusqueña.

¿Y después hermanos? ¿No fuiste tú, tú mismo quien encabezó a esos “pulguientos” indios de hacienda, de los pisoteados el más pisoteado hombre de nuestro pueblo; de los asnos y los perros el más azotado, el escupido con el más sucio escupitajo? Convirtiendo a esos en el más valeroso de los valientes, ¿no los fortaleciste, no acercaste su alma? Alzándoles el alma, el alma de piedra y de paloma que tenían, que estaba aguardando en lo más puro de la semilla del corazón de esos hombres, ¿no tomaste el Cusco como me dices en tu carta, y desde la misma puerta de la catedral, clamando y apostrofando en quechua, no espantaste a los gamonales, no hiciste que se escondieran en sus huecos como si fueran pericotes muy enfermos de las tripas? Hiciste correr a esos hijos y protegidos del antiguo Cristo, del Cristo de plomo. Hermano, querido hermano, como yo, de rostro algo blanco, del más intenso corazón indio, lágrima, canto, baile, odio.

Carta a Hugo Blanco

 Durante esa etapa comienza a sufrir crisis anímicas que lo obligan a pedir permisos en sus distintos trabajos y que son aplacados con la labor literaria. En 1955 comienza la escritura de “Los ríos profundos”, novela de la que nos ocuparemos, que concluye con su publicación en 1958.

En 1965 se divorcia de Celia Bustamante y en 1967 se casa con la chilena Sybila Arredondo, de marcada militancia izquierdista y que luego sería apresada por su participación en el grupo revolucionario MRTA. Las crisis nerviosas se incrementan y en una ocasión intenta suicidarse en su oficina del Museo de la Nación, viaja a Chile y a distintos departamentos del Perú entre ellos Arequipa, para tratar de reponerse, no lo logra y finalmente se suicida en la Universidad Agraria la Molina en 1969.

He luchado contra la muerte o creo haber luchado contra la muerte, muy de frente escribiendo este quejoso y entrecortado relato. Yo tenía pocos y débiles aliados, inseguros, los de allá han vencido. Son fuertes y están bien resguardados por mi propia carne. Este desigual relato es imagen de la desigual pelea.

(Ultimo diario de “El zorro de arriba y el zorro de abajo”)

  

  1. CONTEXTO SOCIAL EN EL QUE VIVIÓ JOSÉ MARÍA ARGUEDAS
  2. 

 La República Aristocrática en la que Nació Arguedas y las Primeras Luchas Campesinas

Arguedas nació en 1911, la última década de la República Aristocrática (1899 – 1919). El Perú comenzaba un proceso de industrialización capitalista liderado por una élite social, que se enriqueció gracias a que los modos de producción cambiaban. Ello agudizó las diferencias sociales entre clases y grupos étnicos, lo cual provocó los primeros levantamientos en el país.

            Tuvieron notable participación el Partido Comunista, con el que luego el joven Arguedas simpatizaría, y el partido aprista; ambos luchaban por el respeto de derechos laborales. En este tiempo se dieron algunas revueltas campesinas debido al progresivo  empobrecimiento del campo, con ello el abuso de la población india cuya situación era paupérrima.

 

El Gobierno de Leguía y el Niño Errante

Se debilitó el relativo orden que se impuso con la República Aristocrática. Augusto B. Leguía, un exministro, dio en 1919 un golpe de estado. Recordemos que este suceso decidió que el padre de Arguedas, contrario a Leguía,  se alejara del órgano judicial y tuviera que vagar por poblados andinos para conseguir clientes, junto al niño José María, que viajo aproximadamente por 200 poblados de la sierra del Perú. Entonces observó la decadencia en la que se iba sumiendo la población indígena, pues Leguía, a pesar de sus medidas populistas, continúo con el rumbo económico capitalista del Perú que favorecía el enriquecimiento de las ciudades y de la costa en detrimento del campo serrano.

Entre los sucesos más importantes de esos años es que en 1929, cuando Arguedas tenía 17 años, Tacna se reincorporó al Perú luego de la guerra con Chile.

El Oncenio de Leguía concluyó tras un nuevo golpe de estado, el del militar Luis Miguel Sánchez Cerro, a quien los peruanos recibieron algo esperanzados pues el país acababa de salir de la crisis del 29.

El fascista Sánchez Cerro, la Prisión del Joven Arguedas y los Conflictos Fronterizos

Sánchez Cerro reprimió violentamente a los militantes apristas y comunistas y mostró su simpatía con otros regímenes dictatoriales del mundo, por ejemplo con el de Musolini. Recordemos que Arguedas que ya era un joven sanmarquino, fue apresado cuando reclamaba porque el general Camarotta del gobierno de Musolini ingresó al campus universitario.

Su vivencia en el penal del Sexto le sirvió para escribir una novela que lleva el mismo nombre que el reclusorio, allí incluso se relatan las rencillas entre los presos apristas y los comunistas.

De esa época uno de los sucesos más importantes fue el conflicto con Colombia en la zona de Leticia en 1932, cuando Arguedas tenía 21 años era universitario y trabajaba como funcionario en la Oficina de Correos. Una década después también se daría el conflicto con Ecuador: la Guerra del 41. Al parecer ambos conflictos interesaron muy poco a Arguedas pues en su obra narrativa y ensayística no encontramos, hasta lo que abarca nuestra lectura, una sola referencia a dichos sucesos.

Los Primeros Pasos para la Reforma Agraria y el Optimismo de Arguedas

En 1962 Arguedas tenía 51 años, hasta ese momento había tratado de denunciar los abusos que sufría la población indígena y la marginación de la que eran víctimas las manifestaciones culturales del ande. Los levantamientos campesinos se hicieron cada vez más frecuentes y los trabajadores del campo se organizaban apoyados sobre todo por partidos de izquierda. En 1962 hubo un nuevo golpe de estado dirigido por Nicolás Lindley López y Ricardo Pérez Godoy, quienes ya explícitamente hablaban de la necesidad de una reforma Agraria. Este breve gobierno le cedió el paso en 1963 al acciopopulista Fernando Belaúnde Terry, quien también en los discursos apoyaba la reforma agraria y mostró una mayor preocupación por la sierra y el campo. Inauguró una serie de colegios secundarios en sitios alejados, permitiendo que los campesinos tuvieran mucho más acceso a la educación. Estas acciones no pueden detener la efervescencia del movimiento campesino y una serie de revueltas que suceden en el sur y centro del país. Entre estas tenemos la protesta de Hugo Blanco con quien Arguedas tuvo una amistad de correspondencia, gracias a su militante esposa Sybila.

Cuando llegó la Reforma Agraria con el general Velazco, Arguedas se mostró optimista, también porque el nuevo gobierno se comprometía con una política cultural que reforzaba los símbolos de identidad de todo el país, labor por la que Arguedas lucho durante toda su vida.

La Polémica con Julio Cortázar

En esos años el mundo literario se dividía entre los escritores comprometidos, que defendían el compromiso político y social que debían tener los hombres de letras y aquellos escritores que lo negaban y preferían enarbolar el uso de la técnica literaria y resaltar la faceta artística de la literatura. Por supuesto, esta división repercutió en otra polémica, la que se centraba en el espacio desde el que debía hablar el escritor.

Muchos representantes del Boom latinoamericano se declararon ciudadanos del mundo,  la mayoría vivía en París y sostenían que alejados de sus países latinoamericanos comprendían mejor los sucesos que allí ocurrían; entre estos escritores se encontraba el argentino Julio Cortázar, quien criticaba el telurismo y las temáticas regionales. Mientras que otros, como Arguedas, sostenían que el literato debía escribir sobre su país y desde su país para entender más certeramente las problemáticas nacionales. Sobre este tema ambos escritores sostienen una dura polémica.

  1. ARGUMENTO
  2. 

La novela está contada en primera persona, el narrador es Ernesto quien cuenta sus vivencias en un colegio de Abancay cuando tenía catorce años. Ernesto es un huérfano de madre que luego de haber tenido una infancia difícil en una hacienda, donde ha sido maltratado por los hacendados y criado con cariño por los indios, va a recorrer distintos pueblos de la sierra peruana acompañando a su padre, que es un abogado independiente y pobre que busca trabajo en cada pueblo al que llega, y que no siempre lo obtiene.

Como Ernesto ha sido criado por los indios, habla el quechua y tiene un espíritu animista, el personaje atribuye en sus pensamientos sentimientos y raciocinio humano a los muros incas, los ríos, los animales, el zubayllu (trompo), etc.

La novela comienza cuando Ernesto y su padre llegan al Cusco para buscar a un pariente, el Viejo, al que  el padre de Ernesto quiere ofrecerle un negocio. El Viejo, a pesar de tener una casa amplía los recibe en el patio de las bestias y los aloja en una cocina de indios. El padre de Ernesto considera ello como un maltrato. Ernesto observa la forma de vida de los pongos y los indios. Sobre todo la descripción de un pongo de hacienda, de su actitud sumisa, del miedo que invade todos su cuerpo es magistral en este capítulo.

El negocio que el padre de Ernesto desea ofrecerle al Viejo fracasa y ambos continúan el viaje. Un día el padre de Ernesto le comunica que al llegar a Abancay Ernesto se quedará interno en un colegio de curas, el adolescente trata de disuadirlo pero no lo logra.

El colegio abanquino es una mezcla de razas y clases sociales, los internos son en su mayoría estudiantes provincianos, entre los que hay miramientos y discriminaciones, Ernesto es tratado por los demás como un forastero algo perturbado. La primera amistad que entabla es con Ántero, un mestizo pueblerino muy hábil con los zumbayllus (trompo) que le regala a Ernesto uno fabricado con sus propias manos, un Layka, juguete al que los alumnos le atribuyen poderes diabólicos. Ántero se enamora de Salvinia, una muchacha del pueblo, y Ernesto le ayuda a escribirle cartas de amor. Pero al pueblo llega un muchacho costeño que también se fija en Salvinia y Ántero en vez de pelearse contra el rival, intimidado por la aristocracia del contendor decide dejarla y hacerse amigo del  costeño. Ernesto se decepciona de su amigo, sentimiento que creo recurrente en la narrativa arguediana, donde el protagonista comienza admirando a un personaje masculino diestro en alguna actividad y concluye decepcionándose de él

Entretanto en el pueblo las chicheras se levantan contra el abuso de una salinera que prefiere dar la sal a los ganaderos para que alimenten a sus animales, en vez de vendérsela al pueblo, la policía intenta reprimirlas pero las mestizas le hacen frente. La lideresa es doña Felipa una chichera que junto con sus compañeras saca la sal de los almacenes de la empresa y la regala a los pobres peones de la Hacienda de Patibamba. Ernesto sigue la manifestación a lo largo de todo su camino. Luego se entera de que Felipa está siendo buscada por la policía de la ciudad y teme  por su vida. Los curas del colegio intervienen a favor de la salinera y condenan a las chicheras.

En el colegio hay una “Demente” que deambula por el local, los alumnos la abusan y generalmente tienen sus primeras relaciones sexuales con ella. Al pueblo llega una epidemia de tifus y una de las primeras enfermas es la Demente, los alumnos temen, pues la mayoría ha tenido relaciones con ella, quien muere abandonada, Ernesto trata de brindarle socorro, los padres que dirigen el colegio, lo encierran para revisar si está infectado y si tiene pijos.

Para asegurarse de la salud de Ernesto uno de los padres le pregunta si es que ha tenidos relaciones con la demente, Ernesto se estremece, le ruega al río y a Dios para que muera. Finalmente cuando ha pasado tiempo y sabe que no está infectado huye del colegio.

 

  1. TIEMPO DE CREACIÓN DE “LOS RÍOS PROFUNDOS”
  2. 

Según la investigación realizada, los Ríos profundos se escriben profusamente entre los años 1955 hasta 1958, año de la publicación de la obra. Durante este tiempo Arguedas estaba entusiasmado con la investigación etnográfica, y comenzaba a albergar esperanzas por el mestizaje armónico, ello se revela en su artículo “Puquio una cultura en proceso de cambio”. Es posible que ello influyera en la caracterización de los personajes en la novela, pues son los mestizos a quienes se les atribuyen cualidades positivas y en quienes se coloca las esperanzas de forjar un mundo más justo. No así con los indios cuya sumisión y estado de degradación les imposibilita revelarse contra las injusticias de los hacendados.

En el contexto político, como dijimos ya se comenzaba a hablar explícitamente de la posibilidad de una reforma Agraria, el Perú era Gobernado por Manuel Pardo Ugarteche quien seguía una política liberar.

  1. TIEMPO DE LOS SUCESOS NARRADOS
  2. 

El narrador habla desde un tiempo posterior al de los hechos narrados, por la  calidad de los comentarios se puede presumir que habla con voz adulta sobre lo que le sucedió cuando era un adolescente.

Para contextualizar los hechos narrados en un tiempo determinado tendríamos que tener señales textuales que no se presentan en “Los ríos profundos”. Hacer otro tipo de deducciones implicaría que analizamos el texto como un documento histórico y no como una novela ni como un texto ficcional.

  1.  ANÁLISIS DE CONFLICTO MAYOR Y CONFLICTOS MENORES
  2. 

El conflicto narrativo se puede entender como una oposición entre la el deseo del héroe y la posibilidad, el héroe tiene un deseo, quiere algo pero para conseguirlo debe luchar contra la adversidad, al final del relato el deseo será satisfecho o no. En cierta literatura, en las novelas contemporáneas sobre todo podemos hallar con facilidad el conflicto que enfrentan los personajes principales, los deseos están explícitos y son expresos.

Sin embargo, en ciertos textos no existe un conflicto principal, el héroe no tiene un solo deseo sino muchos que en ocasiones están implícitos. Este tipo de narraciones se compone más bien una sucesión de conflictos, este es el caso de “Los ríos profundos”, cuya estructura narrativa presenta los siguientes conflictos:

–          Enfrentamiento del padre de Ernesto con el Viejo.

–          Distanciamiento entre padre e hijo a causa de la mala fortuna del padre.

–          Ernesto tiene dificultades para ser aceptado por los alumnos del colegio.

–          Enfrentamiento entre las chicheras y el capital privado protegido por los órganos estatales y católicos.

–          Abuso de la demente por los alumnos del colegio.

–          Leve enfrentamiento entre Ántero y el Gerardo por el amor de Salvinia.

–          Enfrentamiento entre Ernesto y Ántero motivado por la actitud servil de Ántero.

–          Lucha del pueblo de Abancay contra la peste.

Creemos que si tenemos que hacer un análisis sociológico de la novela, debemos para este caso en específico revisar las caracterizaciones y los role que se les atribuyen a los personajes y no los conflictos  específicamente.

División de Grupos

No podemos decir propiamente que Arguedas clasifica en clases sociales o en etnias de manera determinante a sus personajes, existe un parangón entre la realidad peruana y el mundo ficcional arguediano en la dificultad de distinguir claramente grupos sociales, pero nos es necesario hacer estas demarcaciones con fines del análisis sociológico, por tanto creemos que en la novela se delimitan los siguientes grupos:

Indios

Los indios en la ficción arguediana son caracterizados no como sujetos de acción sino como sujetos de estado (Courtés 1990), ellos son la víctimas, de la maldad de los hacendados y están tan apocados por ella que no intentan defenderse y la aceptan con resignación.

Sus roles estructurales se caracterizan por la recepción, reciben el maltrato de los hacendados tanto como el beneficio que las mestizas intentan darles. Físicamente se caracterizan como seres de estatura bajan, sucios, flacos pero resistentes al duro trajín de su vida diaria. Su labor principal es la de ser pongos o colonos en las haciendas, su pobreza es extrema, son muy religiosos y creyentes en las jerarquías sociales, las aceptan sin reclamos.

 

Mestizas

Arguedas les atribuye un rol de acción a las mestizas, ellas son personajes que tienen deseos y luchan por conseguirlos, sus deseos son colectivos, lograr que la salinera venda su producto al pueblo y no se lo dé a los hacendados para la cría de animales. En su lucha se convierten en las benefactoras de los indios, lo que muestra que ya han adquirido conciencia del maltrato que sufre esta población.

            Entre sus rasgos físicos tenemos que algunas son blancas, son corpulentas y fuertes, y maternales, como la señora que cuida de Ernesto después de la manifestación. Otro rasgo que se opone al de los indios es que no respetan las jerarquía, así lo vemos en el enfrentamiento que sostiene doña Felipa con el religioso que dirige el colegio donde estudia Ernesto, quien sí es respetado sumisamente por los indios, mientras que sobre las mestizas no tiene poder de disuasión.

            Las mestizas poseen pequeñas propiedades, podrían perteneces a un nivel socioeconómico medio, son dueñas de chicherías, lugares que según la novela tiene una organización matriarcal, los esposos de las chicheras son descritos casi como empleados mientras que las mujeres son las que tienen el poder económico y el poder de mando.

            Respecto a género podemos observar que hay un enfrentamiento velado entre mujeres y varones. Las mestizas se enfrentan al poder masculino, primero representado en la figura de los religiosos del colegio y luego a los gendarmes y ganan, se apropian de los fusiles de la policía. Doña Felipa, la lideresa huye con dos mausers en la espalda, símbolos fálicos del poder que son arrebatados a los débiles custodios del orden.

Hacendados

En el conflicto con las chicheras los hacendados tienen una presencia implícita, solo en un momento de la novela a Ernesto le parece ver una sombra que observa la manifestación de las mestizas tras las rejas de la hacienda de Patibamba. Más se sabe de este grupo por los maltratos a los que someten a los indios.

            Solo el Viejo es descrito, como un ser cruel, avaro, pequeño. Este personaje guarda algunas características con los indios, físicamente es pequeño y actitudinalmente es extremadamente religioso.

Grupos Institucionales

 

La Iglesia

Está representada por los curas del colegio de Abancay, que como ya dijimos apoyan la posición de hacendados, y sirven como herramienta para tratar de calmar los ánimos de la población indígena. Se les atribuye características paternales, son bondadosos pero a la vez castigadores. Respecto a los rasgos físicos son diversos está el hermano Director  que es blanco y el hermano Miguel que es negro, no se encuentran descripciones de curas con rasgos indígenas.

            Respecto a Ernesto, los curas al final de la novela le causan decepción, juegan un papel cómplice con el maltrato y poco coherente con sus ideas religiosas.

La Policía Abanquina y la Milicia

Su tarea es la represión de las masas, la policía abanquina es débil, su fuerza logra ser aplacada por las mestizas, a diferencia de la milicia a cuya fuerza Ernesto le teme, las chicheras le huyen. Su llegada al pueblo además causa desorden en la vida común del pueblo. Uno de los hijos de militares impone su deseo de tener a Salvinía y es aceptado sumisamente.

  1. CONCLUSIÓN

Después de revisar la caracterización de personajes y sus roles podemos arribar a la conclusión de que en la obra los mestizos son sujetos que tienen la capacidad de cambiar el estado injusto del sistema, ellos tienen una mentalidad colectivista, piensan en los grupos oprimidos, tienen una idea de lo justo y de lo injusto aun por encima de las jerarquías sociales y religiosas, además son los encargados de cultivar el arte popular, en las chicherías de las mestizas, se habla quechua, se canta y se baila la música tradicional de distintos poblados y se come, los mestizos comparten la misma sensibilidad estética que los indios y su triunfo grupal provocará la mejoría de otros grupos.

            Los hacendados blancos y los indios no están en posibilidades de producir cambios, los primeros están segados por el dinero, su posición es recalcitrante y no son capases de albergar sentimientos de solidaridad y justicia. Y los indios por su parte al haber sufrido tantos castigos han perdido la capacidad de raciocinio y se reducen al miedo y la obediencia.

            Llama la atención que ambos grupos, indios y blancos, en apariencia contrarios, compartan características físicas: ambos son endebles, y características ideológicas, ambos piensan que las desigualdades sociales son naturales y el cambio no les parece una opción, de la misma forma ambos tienen una creencia religiosa extrema. Estas características, en cambio, sí se oponen a la caracterización de las mestizas, que son corpulentas, creen en el cambio de las desigualdades sociales y no respetan el poder de la iglesia.

            Como vemos la obra presenta una ideología  que coloca en manos de los mestizos la esperanza del cambio social. Guillermo Rochabran,  sistematiza el pensamiento peruanos sobre el problema del indio y las desigualdades, señala que a partir a partir del siglo XX se pensó en el mestizo esperanzadoramente, para ideólogos como Jorge Polar y Miro Quesada a inicios del siglo, los indios y los criollos eran grupos incapacitados para ejecutar cambios en la sociedad peruana. Décadas después la idea de mestizaje será enarbolada por  José e la Riva Agüero aunque con eminente inclinación hacia lo criollo, pues el mestizo tendría más características positivas gracias a sus ancestros blancos, a diferencia de la obra arguediana, para quien los blancos tienen mayor responsabilidad del problema ya que son los opresores, mientras que los indios se remiten al papel de víctimas y su responsabilidad se reduce a la sumisión en la que están encasillados.

            Arguedas tendría más en común con el pensamiento del Cusqueño Uriel García, para quien el mestizo es el nuevo indio, aquel peruano en quien se resumen las bondades de dos razas y que por ello es capaz de producir el cambio.

 

  1. COMENTARIO FINAL      

Como se nos ha pedido incidir en el análisis sociológico de la obra, obviaremos comentarios estéticos y literarios.

Si como vemos la propuesta de colocar en el mestizo las esperanzas del cambio social no es innovadora, sí lo es desde el punto de vista del arte popular. Arguedas tenía una preocupación incesante por recuperar las expresiones artísticas andinas, en “Los ríos profundos” la posibilidad de esta conservación se encuentra en las chicherías, espacios dirigidos por mestizas donde convergen indios libres, mestizos y provincianos que cantan y bailan con suma libertad, son espacios de alegría, los músicos se describen como grandes conocedores de la música de diversos lugares, y además allí tienen la posibilidad de seguir aprendiendo gracias a la llegada de otros forasteros. En las chicherías no entra la autoridad de los blancos ni sus valores, son focos de ideología y organización política.

BIBLIOGRAFÍA

ARGUEDAS, J. (1957), “Los Ríos Profundos”, Losada: Argentina.

COURTÉS, J. (1991), “Análisis semiótico del discurso”, Gredos: España.

PINILLA, C. (2004), “Arguedas textos esenciales”, Fondo editorial del Congreso del perú: Lima.

  1. Muy buen trabajo. Pero eran dos novelas y no encontré la otra.

    El profesor

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