LOS COMENTARIOS REALES DE INCA GARCILASO DE LA VEGA

Garcilaso de la Vega. (1993). Comentarios reales de los incas. Lima: Fondo de Cultura

I. AÑO DE PUBLICACIÓN

1609

II. RESEÑA BIOGRÁFICA

 

Como sabemos Garcilaso fue un mestizo aristocrático, tanto por el lado materno como por el paterno. Nació en la ciudad del Cusco con el nombre de Gómez Suárez de Figueroa. Su madre, la palla Isabel de Chipuocllo, que era pariente del Inca Huayna Cápac le enseñó la lengua general del Perú, hoy llamada quechua. El niño desde muy pequeño pudo disfrutar de la compañía de los incas cusqueños que habían sobrevivido a la guerra civil entre Huáscar y Atahuallapa y a la violenta llegada de los españoles. El mundo que le enseñaron sus parientes maternos impresionó de tal manera a Gómez Suárez, que luego escribiría los Comentarios reales de los incas, un libro dedicado a narrar y describir el incario antes de la llegada de los occidentales.

Además fue hijo del Capitán Garcilaso de la Vega, uno de los primeros conquistadores, que era un español noble, a diferencia de tantos que llegaban al Nuevo Mundo. El Capitán Garcilaso nunca se caso con la Palla Isabel, eso marcó la vida del Inca que fue considerado como un hijo natural por ambos padres. El capitán se casó luego por orden de la corona con una joven española y su madre con un humilde soldado Juan Pedroche en 1549, cuando Gómez Suarez tenía 10 años. Ambos tuvieron hijos legítimos.   

 Su aristocracia le permitió gozar de ciertos privilegios, como recibir educación occidental durante su niñez y adolescencia, cuyo acceso era difícil para los mestizos plebeyos e incluso para algunos nobles indígenas que gracias a la Compañía de Jesús aprendieron conocimientos básicos (Alaparrine 2007). Sin embargo según manifiesta el mismo Garcilaso en los Comentarios esta educación fue complicada debido a las guerras civiles entre españoles que tenían en suspenso a la ciudad del Cusco. Lo cierto es que cuando partió de su tierra natal a los diecinueve años, el Inca estaba adiestrado en la lectoescritura del castellano, había aprendido algo de latín y dominaba a la perfección la lengua general del Perú, su lengua materna. Por otro lado parecía muy interesado en las artes de la caballería hispana, según Miró Quesada, posiblemente por influencia de su padre el Capitán Garcilaso.

            A la muerte del Capitán Garcilaso (1559) el hijo viaja a España con la finalidad de estudiar, su padre le deja 4 mil pesos consignados en su testamento “porque ansy  es mi voluntad por el amor que le tengo por ser como es mi hijo natural e por tal le nombro e declaro” (sic) (Citado en Miró Quesada, 1994, p. 89). Según Delgado (2009, p.43) esta orden paterna influiría decisivamente en el esfuerzo del Inca por convertirse en un hombre de letras. Y en nuestra interpretación es una muestra de la importancia que se le concedió a la educación en el seno familiar del Inca.

Como destaca Riva Agüero en su discurso por el tricentenario de su muerte, la familia Capitán Garcilaso contaba con importantes hombres de letras como Jorge Manrique y con ilustres hombres de armas. Por ello, su tradición se representaba  “con la espada y con la pluma”, sentencia que al parecer le interesaba cumplir a Garcilaso, pues primero se hizo soldado y luego escritor. 

            Como narra en Historia general del Perú en España el Consejo de Indias le niega los derechos de su padre y de sus parientes maternos. Se argumenta que el Capitán Garcilaso traicionó a la corona por prestar ayuda a Gonzalo Pizarro. La insistente negativa del inca es desbaratada por García de Castro, quien fundamenta que el relato de la traición está escrito en la crónica de Gómara y que aquello escrito por los historiadores no puede negarse. De esa manera Garcilaso aprende en carne propia el poder la palabra escrita.

Luego, lucha contra los moros en la batalla de Alpujarras (1568) y adquiere el título de capitán como su padre. En esta etapa comienza su cambio de nombre de Gómez Suares a Garcilaso de la Vega y finalmente a Inca Garcilaso de la Vega. Se instala en Córdoba donde vivió durante treinta años, allí tuvo contacto con el círculo de humanistas y con el ambiente de sabiduría que habían dejado los árabes. Se hizo criador de caballos, oficio prestigioso para entonces. Al contrario del  mito que presenta a Garcilaso como un hombre marginado que vivió y murió en la pobreza, Miró Quesada dice que “Aunque se quejara siempre de escases, su situación económica en verdad no era mala” (1994, p. 102).

            En el tiempo libre que le deja la crianza de caballos se dedica a la lectura y al perfeccionamiento de su instrucción, por ejemplo, toma clases de latinidad con un maestro, (Delgado 2009) lo cual confirma que percibió la importancia de la adquisición de saberes que promovía el Renacimiento. Para Max Hernandez (1993), la España que conoció Garcilaso era sumamente hostil con los mestizos, debido a su obsesión por la pureza de sangre, ello provocó en el Inca “una pugna agónica por ser reconocido en pie de igualdad” (1993, p. 23) y la conquista de la escritura le pareció un medio para alcanzar esa igualdad. Garcilaso sería un ejemplo más de aquellos desfavorecidos que adquieren una posición gracias al dominio de las letras.

            Su formación intelectual fue intensa leyó a los clásicos: Aristóteles, Cicerón, Vives, Plutarco, Julio César, Séneca, Petrarca y a los contemporáneos de su época, a renacentistas y humanistas como Nebrija, Ficino, Castiglioni, Alessandro Piccolomini, etc. Quienes seguramente transmitieron al Inca mestizo las bases del pensamiento que imperaba en ese momento en Europa.

            Esta preparación le sirvió inicialmente para traducir los Diálogos de Amor de León Hebreo, ha decir de la crítica una de las mejores traducciones de este autor y luego para escribir en sus últimas décadas sus propios textos, “La Florida del Inca”, los “Comentarios reales” y finalmente “Historia general del Perú”. Murió en 1616 y se enterró en una mezquita árabe cristianizada.

III. CONTEXTO EN EL QUE VIVIÓ INCA GARCILASO DE LA VEGA

Inca Garcilaso de la Vega nació en Cusco y a los 19 años viajó a España, donde murió. Vivió la mayor parte del tiempo en Córdoba, allí recibió la influencia del Renacimientos que era un proceso político e ideológico que buscaba separarse de la etapa Medieval. A continuación veremos los principales hechos que influenciaron la forma de vida en esa época:

1. Principales Hechos Históricos Durante el Renacimiento

a. La Invención de la Imprenta (1436)

La invención de la imprenta hizo que el conocimiento escrito se propagara de forma rápida y masiva. Pero además, la comercialización de libros se convirtió en un hito para la comercialización de otros productos que nada se relacionaban con el saber. Los impresores fueron los primeros que comenzaron a pensar en la “satisfacción del cliente”, ya que trataban de intuir qué textos serían de la preferencia de los compradores. Surgió así la idea de comercio del conocimiento; hasta antes de la imprenta el conocimiento era una exclusividad de nobles y sabios, en el Renacimiento se convirtió en un producto y por tanto en una propiedad privada cuyo símbolo era el libro.

Otra consecuencia de la imprenta fue el fortalecimiento del prestigio de la escritura, tema que desarrollaremos más adelante.

 

b. Descubrimientos Geográficos

Durante el Renacimiento los portugueses llegaron a las costas africanas y los españoles al continente americano. Ambas empresas tuvieron motivos fundamentalmente comerciales y propiciaron la expansión política, económica y cultural de Occidente que colonizó los territorios descubiertos e impuso violentamente su pensamiento.

 Otra consecuencia fue que la Iglesia perdió autoridad sobre la actividad científica, pues la falsedad de sus presunciones geográficas quedó al descubierto. Intentó conservar ese poder mediante represalias contra filósofos y hombres de ciencia, pero ello no impidió el inició de la decadencia del poder clerical en Europa y del auge de un nuevo ímpetu laico en la investigación científica.

 c. . La Reforma de la Iglesia

La Reforma de la Iglesia se inició en el año 1517. Imperios como el inglés se declararon protestantes mientras que otros se alinearan para defender el poder del papado romano. Entre los defensores del catolicismo estaba la dinastía de los Habsburgo, a la que pertenecían monarcas españoles como Carlos V, quién aplicó una estricta política para luchar contra los protestantes. La defensa de la iglesia católica agudizó las persecuciones y la satanización de quienes seguían otras religiones, como judíos y árabes.

 

c. El Surgimiento del Capitalismo

Los descubrimientos propiciaron la llegada a Europa de gran cantidad de metales que activaron el tráfico comercial. El dinero pasó de manos de la nobleza aristocrática a algunos pocos comerciantes como los Médici en Italia y los Forgue en Alemania, cuya labor fue aumentar los capitales y dinamizar el intercambio comercial. En esta época surge la figura del empresario cuya labor consiste en incrementar sus ganancias.

Marx en el tomo I de El Capital, capítulo XXIV (1979), describe cómo en Inglaterra se realizó una sangrienta destrucción del Feudalismo para imponer el nuevo régimen económico. A fines del siglo XV los señores feudales se rebelaron contra la monarquía y decidieron echar a los campesinos de las tierras que cultivaban y convertirlas en pastizales para la ganadería a gran escala, la cual alimentaría la creciente industria lanera de Flandes. También la iglesia católica fue despojada de sus terrenos que hasta entonces sustentaban la vida de centenares de familias de labradores. Estas tierras fueron a parar a manos de unos cuantos comerciantes.

Aunque inicialmente la monarquía inglesa trató de impedir la expropiación, luego cambió y apoyó el proceso dictando sangrientas leyes que castigaban a los campesinos que se habían quedado sin ocupación y que a falta de sustento se iban convirtiendo en vagos y salteadores, una amenaza para la nueva organización económica.

Se dictaron severos castigos contra la vagancia y la delincuencia como esclavitud de por vida, azotes, marcas y mutilaciones. Aquellos a quienes se les habían quitado sus tierras fueron obligados a ofrecer su fuerza de trabajo a las nacientes fábricas ubicadas en grandes ciudades, y a convertirse en proletarios libres. Las leyes difundían la idea de que la vagancia era responsabilidad y vició de los que se inclinaban a ella voluntariamente, y por ello merecían ser corregidos. La degradación voluntaria tenía de contraparte a la superación voluntaria; el hombre podía degradarse o superarse, todo estaba en sus manos, en su habilidad; por tanto, la pobreza no era producto de la inequidad social sino la letra escarlata que delataba la pereza y la ineptitud de ciertos hombres. 

 

d.  Cambio en las Clases Sociales

Si en la Edad Media los señores feudales que pertenecían a una especie de clase media eran dueños de pequeñas extensiones de tierra cuya producción servía de sustento a muchos campesinos, en el Renacimiento surgió la figura del terrateniente dueño de grandes extensiones de tierra cuya producción se destinaba a fines comerciales; es decir, al incremento del capital. Ello activó el intercambio de bienes y acumuló el dinero en pocas manos, lo cual produjo una movilidad social que se basaba en criterios distintos a los de la Edad Media.

Muchos hombres de condición modesta gracias a la explotación a gran escala de la tierra se hicieron de poder económico y social, y pasaron a formar parte de una nueva nobleza fundada en criterios de poder económico, destronando a la antigua aristocracia que se formaba a partir de criterios de casta: “La riqueza y el poder pasaron de las manos de los comerciantes a los terratenientes, cambio que los marxistas describen con el nombre de refeudalización” (Burke, 1993, p. 90).

 

e.  Primeras Rebeliones Contra el Poder de los Reyes

Como anteriormente explicamos, el cambio económico provocó la debacle de algunas ciudades y el auge de otras, así como una gran cantidad de pobres que no tenían casa ni ocupación y de campesinos que se veían amenazados con perder su sustento. Todo ello incrementó el descontento con el régimen monárquico y produjo los primeros conatos de rebelión del Renacimiento, que prepararon el camino para las rebeliones burguesas en la época Moderna.

La más representativa de estas rebeliones sucedió en Alemania en el siglo VI y lleva el nombre de la “Guerra de los campesinos”, una de las más grandes revueltas populares hasta la Revolución Francesa. Los campesinos se sublevaron contra el Sacro Imperio Romano Germánico, cuyo rey era el monarca español Carlos V, motivados por los abusos políticos y económicos de los cuales eran víctimas.

Esta sublevación concluye con la Batalla de Frankenhaus en 1525, en la cual al grupo de campesinos sublevados se unen burgueses, artesanos y pequeños comerciantes pero a pesar de su gran número son derrotados por el ejército de Carlos V. Definitivamente, esta revuelta es la muestra de cómo el pensamiento renacentista preparó la caída del poder clerical y de los reinos en la Edad Moderna.

2. El Renacimiento en España

La España del Renacimiento (Siglos XV y XVI) era una sociedad heterogénea producto de diversas influencias: la de los árabes, la de los hebreos, la de la política medieval y del Renacimiento florentino. Por ello no podemos hablar del Renacimiento Español sin antes referirnos a los siglos que precedieron a esta etapa (Siglos X–XIV) y que posibilitaron que España la atravesase de una manera peculiar.

En los siglos XV y XVI, además de las ideas renacentistas sobrevivían algunos rasgos de la época medieval debido a la disciplina católica que intentaban mantener los reyes españoles para oponerse a la Reforma Protestante de Lutero. Por otro lado, se produjo la expulsión de los árabes y judíos aún no conversos de la península, quienes a pesar de la férrea hostilidad militar habían cambiado la mentalidad, la cultura, la ciencia y el arte español.

Historiadores como Fuerte y Gimeno (1954)  afirman que en la península se vivió una especie de Renacimiento tres siglos antes que en Italia, y que cuando el pensamiento florentino llegó a España ya existían allí muchos rasgos de desarrollo cultural e ideológico que se encontraban reprimidos por los Reyes Católicos.

De acuerdo con estos historiadores las razones del temprano desarrollo intelectual español fueron tres: la activa política cultural que promovieron los árabes durante su ocupación, la peculiar forma en que los monasterios españoles desarrollaron la reflexión sobre ciencias, y el gobierno de Alfonso el Sabio, monarca que se dedicó por completo a impulsar el cultivo de ciencias y artes.

 a.  El Impulso Árabe

Durante los nueve siglos que ocuparon la península los árabes hicieron de la ciudad de Córdoba la capital del emirato. Se instaló allí el Califato de Occidente o Califato Omeya de Córdoba que se convirtió en un vigoroso centro cultural con un millón de habitantes. Los califas Abderramán III (891-961) y Al-Haken (915–976) fundaron allí una universidad, una escuela de medicina, una escuela de traductores de griego y hebreo, sesenta bibliotecas públicas, y construyeron la famosa Biblioteca Privada del Califato de Córdoba que llegó a poseer más de 40 000 títulos gracias a que Al-Haken mandó a sus súbditos a comprar y copiar cuanto libro encontraran.

También los árabes adinerados se dedicaron al mecenazgo. Por ejemplo, el caudillo Almanzor (938–1002) destinó gran parte de su fortuna a la difusión de letras y ciencias; entre sus obras más importantes está la fundación de una escuela de humanidades a la que concurrieron exclusivamente sabios y doctos de toda Europa que se sostenían gracias a la fortuna de Almanzor.

Según Fuertes y Gimeno (1954) los árabes de España mantenían una fluida comunicación con los sabios de El Cairo, Bagdad, Bujará y Samarcanda, quienes en el año 642 conquistaron Egipto y principalmente Alejandría, la cuna del pensamiento griego, donde se encontraban los escritos de Aristóteles y Teofrasto. Esta conquista provocó un intenso interés de los musulmanes por el estudio de los griegos, interés que transmitieron a Córdoba, la capital del emirato. “En todos los aspectos España se adelanta al Renacimiento extranjero, no sólo por su cultura, sino también por el estudio y traducción de los clásicos y, además, por el interés de aumentar sus conocimientos, mediante el libro” (Fuertes & Gimeno 1954, Pg. 33).

Averroes, nacido en Córdoba en 1126, fue el primero en toda Europa Occidental que estudió las ideas helénicas olvidadas durante el Medioevo. Según el historiador español José Pérez Hervas, “cuando escribió su paráfrasis de la poética de Aristóteles, la poética no era aún conocida en Occidente” (citado por Fuertes y Gimeno, 1953, p. 13). Fue a través de sus “Comentarios” que el teólogo Alberto Magno (1193–1206) y Santo Tomas (1225–1274) se enteraron de la obra de Aristóteles; y, tres siglos después, el renacentista Giordano Bruno (1548–1600) los estudiaría con especial atención (Mondolfo, 1980). Este título de “Comentarios” ya había sido utilizado por el romano Cayo Julio César en su obra “Comentarios a las guerras de las Galias”, lo cual muestra el interés de Averroes por lo griego y latino; luego el mismo nombre serviría a nuestro compatriota Garcilaso de la Vega para su obra más importante. Curiosamente el Inca pasaría gran parte de su estadía en Córdoba, la ciudad de Averroes, el primer investigador de griegos y latinos en todo Occidente.

Los árabes también impulsaron el estudio de la cultura hebrea ya que los califas de Córdoba fueron tolerantes con los hebreos. Los sabios judíos recibían protección y puestos de importancia en Omeya. Era tan bueno el recibimiento que muchos poetas judíos se quedaron a vivir allí y hasta dejaron de escribir en su lengua para escribir en árabe. En el siglo X se creó un centro de estudios talmúdicos a donde llegaron jóvenes semitas interesados en el desarrollo intelectual del Califato.

En esta época la poesía y las artes hebraicas tuvieron su mayor esplendor gracias a que los judíos perseguidos en otros territorios recibieron refugio en la península. Lo cual duró hasta el año 1492 en que los Reyes Católicos expulsaron a los que todavía no se habían convertido al catolicismo, entre ellos a León Hebreo, autor de los Diálogos de amor, libro que tradujo con gran cuidado y maestría el Inca Garcilaso de la Vega, quien como ya mencionamos, pasó largos años en Córdoba y se alimentó de los productos del desarrollo cultural árabe.

Según Fuertes y Gimeno (1954) la influencia árabe se extendió a figuras renacentistas como Dante, precursor del Renacimiento, quien acogió en la Divina Comedia las ideas de Mohidin Abenarabi y de Abentofail. Otros que acusan esa influencia serían los autores del Siglo de Oro Español, Lope de Vega (1562–1635) y Calderón de la Barca (1600–1681), que readaptaron argumentos de la literatura árabe del siglo XIII.

La ocupación del territorio español por los árabes se inició en 711 pero no logró el dominio completo de la zona norte de España, donde se fortificó un grupo de visigodos cristianos. El resto de territorios aceptaron el poder de los árabes e incluso algunos reyes visigodos y señores feudales se convirtieron a la religión musulmana. Lo cierto es que los árabes dominaron gran parte del territorio español durante siglos, su influencia cultural es innegable y se muestra, por ejemplo, en el idioma castellano.

La historia oficial española señala al asturiano Pelayo como el que dirigió la primera sublevación de los reinos visigodos del norte contra los musulmanes. La victoria de Pelayo en las cuevas de Covadonga contra la fuerzas del árabe Anbasa Ibn Suhaim al-Qalbien el año 722 sería el inicio de la polémica Reconquista, en la que supuestamente los visigodos cristianos derrotarían y expulsarían a los árabes y darían origen al reino de España. Sin embargo, es poco verosímil; en la actualidad incluso se duda de la existencia real de Pelayo quien sería solamente un personaje legendario.

La versión de la Reconquista es defendida por un sector de historiadores españoles que intenta minimizar la influencia de los árabes y de los hebreos, y prefiere relacionar el origen de la identidad hispana al grupo de visigodos cristianizados que supuestamente habría resistido a la influencia árabe durante la invasión.

Nelson Manrique (1993) llama la atención sobre la carga discriminatoria de la versión de la Reconquista y afirma que el término no sería exacto pues cuando llegaron los árabes todavía no estaba constituido propiamente ningún reino cristiano visigodo que luego pudiera volver a tomar el poder o a “reconquistar” algún territorio perdido.

Se señala como el fin de la ocupación árabe al año 1492; curiosamente, el mismo año del descubrimiento de América en que los reyes cristianos Isabel de Castilla y Fernando de Aragón expulsaron de la península a árabes y judíos. Sin embargo, según Manrique (1993) la presencia de los musulmanes se extendería hasta 1609. 

 

b.  Los Reinos Cristianos y los Monasterios

Posiblemente la caída de los árabes se decidió en el siglo XI en que los distintos califas, que luchaban por el poder, finalmente se dividieron en gobiernos que llamaron taifas. Ello fortaleció el poder de algunos reinos cristianos como León, Navarra, Castilla, Galicia, Aragón y Portugal, que propiciaron cierto desarrollo intelectual dentro de los monasterios españoles que durante los siglos XXII y XIII se convirtieron en todo Occidente en “los únicos refugios de la ciencia, los lugares en los que el estudio se ejercita y realiza y donde, por un mismo sendero, caminan hombro con hombro el profesor y el alumno” (Fuerte & Gimeno, 1954, p. 72).

Los monjes españoles mostraron interés por la Astronomía y las Humanidades, y a diferencia de los otros religiosos europeos presentaron un pensamiento de vanguardia, se opusieron notablemente al poder del feudalismo y custodiaron toda la información escrita que llegaba a ellos. Lo cual no sucedía en otros monasterios de Occidente, por ejemplo en Italia Boccaccio (1313–1375) llama la atención sobre la forma en que los pobres monjes italianos desmembraban los pergaminos para venderlos por partes y sobrevivir con el dinero.

Una figura que impulsó este desarrollo fue el famoso Rey de Castilla y de León, Alfonso el Sabio (1252–1284), cuyo gobierno respaldó de manera consistente el desarrollo de las universidades; entre ellas, la universidad de Salamanca.  Además, su figura es importante por las codificaciones que mandó a realizar a sus juristas quienes revisaron el derecho romano, una muestra más de que España ya entonces se interesaba en la cultura griega y latina.

 

3.3 Unión entre Castilla y Aragón

Durante el Renacimiento (siglos XV y XVI) triunfó el dominio católico gracias a la unión de los reinos de Castilla y de Aragón que se legitimó mediante el matrimonio de los príncipes Isabel y Fernando en el año 1469. Está unión estuvo rodeada de intrigas y luchas internas por el poder, que fueron controladas por los reyes españoles con una serie de instituciones cruentas como la Santa Inquisición fundada en 1481, que permitió a los reyes deshacerse de opositores; la reorganización de la hacienda real y la creación del puesto de los corregidores que incluso alcanzarían a llegar al Nuevo Mundo. Otra estrategia eficaz fue atraer a los pequeños reinos hispanos para finalmente formar un solo gran imperio que lograría derrotar a los árabes y arrebatarles Granada, el último territorio dominado por los musulmanes.

La toma de Granada permitió que Fernando de Aragón, quien se había casado aceptando una posición de inferioridad frente a su esposa Isabel, lograra hacerse en la práctica del poder del reinado. Gracias a él el reino hispano se extendió e inicio su expansión imperialista. Por ello, Maquiavelo considera a Fernando de Aragón como un modelo de príncipe moderno, en comparación con otros gobernantes que aún conservaban una mentalidad  medieval:

Sirviéndose siempre de la religión, cometió la piadosa crueldad de expoliar y expulsar de España a los judíos; ejemplo rarísimo y verdaderamente admirable. Con igual pretexto invadió el África, realizó la empresa de Italia y últimamente ha atacado a Francia, ejecutando siempre cosas grandes que tienen constantemente suspensos y admirados los ánimos de sus súbditos, quienes, preocupados con las eventualidades de tales empresas, no les queda tiempo para intentar nada contra el Rey, porque unas a otras se suceden sin interrupción. (Maquiavelo, 1971, p.350).

Fernando de Aragón impresionó a Maquiavelo por su astucia para llegar al poder, pues para ser elegido como esposo de la princesa de Castilla fue apoyado por un grupo de familias judías nobles, que esperaban que el Rey fiel a su sangre semita fuera benévolo con ellos. Luego de su elección paradójicamente el Rey se caracterizó por su estricta política para expulsar a los judíos, a quienes se apodaba como “marranos”, se capturaba en grandes barcos y se abandonaba en lejanas islas del Atlántico. La ferocidad de la persecución fue tal que incluso se asediaba a familias católicas y españolas que eran sospechosas de haber mantenido algún lazo sanguíneo con el judaísmo.

Como vemos, los reyes para fortalecer su poder utilizaron argumentos religiosos y raciales. Con ello la población hispana robusteció su postura católica y se obsesionó con la pureza y la superioridad de la raza. Fijaciones que influyeron al conquistador español que al llegar a América entendió la existencia de los aborígenes de la misma forma en que entendía la existencia de los enemigos árabes y judíos.

Nelson Manrique explica cómo en los documentos escritos durante la Conquista se realizan descripciones de los indígenas americanos utilizando los mismos términos que servían para referirse a los moros: “Cuando se describieron las grandes civilizaciones americanas, los templos indígenas fueron descritos como mezquitas, sus sacerdotes como alfaquíes, y que algunos cronistas de indias, como Baltazar de Obregon, calificaran a los indios como al-árabes.” (1993, p. 30). De esa  manera, la mentalidad española que caracterizaba al Otro fue usada en América para explicar la naturaleza de los indígenas.

 

3. CONCEPCIÓN DEL HOMBRE EN EL RENACIMIENTO

Como ya mencionamos, durante el Renacimiento debido a la nueva concepción de universo como un todo esférico e infinito cuyo centro puede ser cualquier parte se relativizaron las ideas de centro y periferia, arriba o abajo. A partir de esta relativización Giordano Bruno (1548–1600) y Nicolás Cusano (1401-1464) replantearon las proposiciones de Parménides, quien definió al universo como un todo donde convergen las diferencias “Todo es uno; y por eso exige que nosotros busquemos lo uno en cada ser múltiple, y lo idéntico en cada ser diverso” (citado en Mondolfo, 1980, p.35).

Si el universo se concibe como un todo o una unidad homogénea el centro y la periferia, lo alto y lo bajo, adentro y afuera son solamente calificaciones relativas, pues todos los elementos están agrupados en un espacio infinito y todos son poseedores de un alma universal. No existen exclusividades ni elementos particulares, ni espacios privilegiados: “Cualquier parte puede ser el centro y cualquiera la periferia, todo lugar es relativo, aleatorio, no hay órdenes ni puestos exclusivos en el cosmos, todo queda fijado por las relaciones que unos cuerpos guardan con otros” (Villoro, 1992, p. 19).

Si los lugares son relativos entonces las diferencias entre unos y otros también lo son, ya no existe un centro exclusivo sino una igualdad entre partes, ya no hay hombres privilegiado por el solo hecho de haber nacido en determinada posición, pues ya no existen posiciones privilegiadas sino más bien relaciones de privilegio. El paroxismo de tal idea fue que Giordano Bruno, además de concluir en la igualdad de los componentes de la Trinidad, considera que todas las religiones son iguales, pues todas presentan un intento intelectual de comprender lo divino, y por ello todos los credos son caminos lícitos para llegar a Dios (Mondolfo, 1980).

Sin posiciones privilegiadas, desaparece la idea de predestinación y surge un nuevo ideal de hombre que construye su destino con fuerza y talento propio. Nicolás de Cusa considera que “el hombre no es parte del todo, el hombre es un todo. ¿Por qué? Porque tiene en él la potencia de llegar a ser cualquier cosa” (Villoro, 1992, p.24).

El hombre es una potencialidad que puede degradarse, vivir como una bestia o hasta como un vegetal, o convertirse en una especie de Dios; ello depende de su libre elección. Marsilio Ficino plantea la idea de que el hombre es un microcosmos que “no tiene un lugar fijo en el macrocosmos, sino que se enfrenta a él reproduciéndolo” (Villoro, 1992, p.25); y quien no batalla no realiza esa condición humana, se degrada a una posición animal. La vida del hombre se concibe como una lucha interminable por el progreso. Giordano Bruno afirma que: “Es digno de mercenarios o esclavos y contrario a la dignidad de la libertad humana sujetarse y someterse” (Citado por Mondolfo, 1980, p. 46).

Destaca entonces el hombre como creador y la creación como acto de legitimidad de la condición humana. Aquél que crea se hace digno y el que no, se degrada. Menetti afirma que la dignidad del hombre consiste en desplegar su capacidad creadora de construir en la ciudad terrena, y Giovani Pico della Mirandola en su discurso De la dignidad del Hombre se dirige al ser humano: “Podrás degenerar en las cosas inferiores que son los brutos, podrás al grado de tu voluntad, regenerarte en las cosas que son divinas” (citado en Villoro, 1992, p.28).

El nuevo ideal de hombre desestructuró la perpetuidad de las clases aristocráticas impuesta durante la Edad Media, donde Dios tenía para todos los seres una posición inamovible en el cosmos. En el Renacimiento, en cambio, la posición y el orden podían variar según las relaciones y las funciones que se ejercían. “Surge un ideal desconocido hasta entonces: el que encarnan los que Maquiavelo llama “hombres nuevos”. Hombres que no sienten determinado su destino por el lugar que ocupan, sino que están empeñados en labrárselo mediante su acción” (Villoro, 1992, p.21).

El ideal del hombre nuevo provocó un movimiento sustancial de las clases sociales. Surgieron quienes gracias al trabajo intelectual o a la fuerza y el talento invertidos en alguna labor lograban escalar socialmente, aumentar sus economías y acrecentar su poder político. Banqueros, comerciantes, conquistadores, hombres modestos, que en la Edad Media se hubiesen conformado con el lugar que Dios les asignó, pueden a partir de entonces adquirir un poder incluso mayor que el de reyes y papas.  

Ejemplo de ello son los Fugger, familia de origen campesino que hace empresa y finalmente lidera el destino de Alemania, y cuyo favor económico y político permite que Carlos V, el rey español, sea nombrado el emperador del Sacro Imperio Romano Germano y cuyo ejemplo motivará los postulados del Capitalismo Moderno. Y en Italia los Medici, quienes pasaron de ser profesionales independientes de clase media a grandes banqueros que pusieron en el trono a dos Papas y llegaron a dirigir toda Florencia, capital del Renacimiento.

 

COSME DE MÉDICI

 

JAKOB FUGGER

 

a.  Conquistador y Hombre Nuevo

En España el ideal de “hombre nuevo” se encarna en la figura del Conquistador. Hombre valiente, a veces de origen modesto, como aquel supuesto criador de chanchos llamado Francisco Pizarro que a fuerza de coraje y ambición se convirtió en gobernador de Nueva Castilla.

Los conquistadores del Perú no fueron precisamente hombres de dinero, provistos de títulos nobiliarios y seguros de sus ascendientes, (…) la mayoría de esos hombres a caballo o a pie eran campesinos, artesanos, hidalgos ordinarios o gente sin oficio que venían a los nuevos territorios para adquirir, mediante el esfuerzo particular un nombre, ser alguien, valer más. (Flores, 2008, p.34). 

Seguramente influido por el valor que el Renacimiento le confería al esfuerzo del hombre, Garcilaso realiza en la Historia general del Perú (1944) una clara defensa del marqués Pizarro reprendiendo a quienes como el cronista español  López de Gómara (1511–1566) intentan rebajar su valor por su origen modesto y llegan al extremo de afirmar que por no querer amantarlo su madre tuvo que mamar de una puerca. A lo cual responde Garcilaso “no era razón dezir cosas tan baxas de un caballero de quien él ha escrito tantas grandezas tan hazañosas en armas, aunque fueran verdades, sino callarlas” (sic) (Libro tercero: IX); mostrando una mentalidad renacentista para la cual el origen modesto incluso es capaz de borrarse a fuerza de hazañas heroicas.

Los conquistadores cumplen con el ideal de seres humildes, valientes en armas que gracias a su coraje y esfuerzo borran su origen plebeyo y forjan una nobleza militar que en el Nuevo Mundo, por lo menos durante la Conquista, se impone a la nobleza de sangre española: “El conquistador había constituido una sociedad de rasgos peculiares, donde valía menos la nobleza de sangre que la fama de las hazañas o la antigüedad en la tierra” (Durand, 1988 p. 14).

 Esta nueva mentalidad sirve de sustento a las primeras rebeliones contra la Corona Española que en el Medioevo hubiesen sido imposibles. Por ejemplo, el conquistador Lope de Aguirre se declara en rebeldía en 1560. Son famosas las cartas insultantes que le envía al rey español Felipe II para comunicarle su destitución como rey del Nuevo Mundo. Otro caso es el de Gonzalo Pizarro quien se levanta en 1547 contra la corona y aspira a gobernar Nueva Castilla, motivado por la decisión de la monarquía española de reducir los derechos y las propiedades de los viejos conquistadores para otorgárselos a nobles españoles, advenedizos que no habían sufrido en la empresa conquistadora.

La rebelión del menor de los Pizarro es narrada en Historia general del Perú con admiración y muchísimo tacto por parte de Garcilaso, pues notoriamente evita juzgar de manera negativa al rebelde, de quien dice en los Comentarios: “tratábame como a propio hijo” (Libro séptimo: X). Gonzalo, según José de la Riva Agüero en su discurso por el tricentenario de la muerte del Inca, fue amigo y a veces enemigo del Capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, quien lo acompañó en la batalla de Huarina e incluso le prestó al famoso caballo Salinillas para que huyera de sus enemigos. Años después el hecho serviría para negarle al Inca Garcilaso de la Vega en el Consejo de Indias el pedido de probanzas por los servicios como conquistador de su progenitor.

Si bien esta nueva concepción del hombre sustentó la lucha contra la monarquía y permitió cierta movilidad de las clases sociales, también cargó de responsabilidades a las clases bajas de Europa y a los grupos subalternos del Nuevo Mundo. Durante el Renacimiento surgió la idea de que si un individuo era pobre y de baja condición era producto de su falta de voluntad para ganarse un sitio en la vida.

Si la pobreza en el Medioevo era una prueba agustiniana para llegar a Dios, y por eso se valoraba positivamente, en el Renacimiento se convirtió en el resultado de la pereza o desidia del mismo individuo incapaz de desarrollar su potencialidad humana, pues como ya dijimos, el hombre es capaz de degenerar o de convertirse en un Dios, todo depende de su elección y voluntad. El resultado fue que las instituciones políticas, sociales o religiosas perdieron su responsabilidad sobre el bienestar de la humanidad que finalmente se convirtió en una responsabilidad individual, idea que ha perdurado y hoy fundamenta al modelo económico capitalista.

A partir de esta visión, ¿cómo se podía explicar la forma de vivir de los habitantes del Nuevo Mundo? La manera más fácil era pensar que provenían de una especie degenerada por propia voluntad. Cuando Pico della Mirandola dice que el hombre está entre ser un animal o un ángel y que ello depende de si se deja vencer por sus funciones instintivas o sigue a la inteligencia iluminada por la razón, además de hacer una clasificación de la humanidad está instituyendo una jerarquía entre seres humanos o entre etnias, en la cual quienes poseen la razón occidental son superiores a quienes se han dejado vencer por la naturaleza. Dentro de esta jerarquía los indígenas americanos son vistos como humanos semibestiales que obedecen a los instintos naturales, y por ello en discursos de la Conquista y la Colonia se los compara con animales y se describe exageradas sus costumbres sexuales o gastronómicas.

IV. RESUMEN DE LOS “COMENTARIOS REALES DE LOS INCAS”

En el Libro Primero de los Comentarios el tiempo se divide en tres edades: la Primera Edad, que pertenece a los indios; la Segunda Edad, de los incas y la Tercera Edad, del gobierno de los españoles. La Primera se describe brevemente y la Tercera se sobreentiende por la presencia de prolepsis que refieren acontecimientos que suceden durante la Conquista y la Colonia, tiempo desde el que emite su discurso el Narrador. La narración se centra en la Segunda Edad en el gobierno de los incas.

 En la Primera Edad los indios viven sin orden ni conocimiento, no tienen viviviendas ni ciudades, sus dioses son simples, su vida sexual es caótica. El dios Sol se compadece y envía a sus hijos para que les enseñen a vivir como seres humanos. Manco Cápac y Mama Ocllo llegan al Cusco y fundan el Imperio que es el inicio de la Segunda Edad.

Los indios de las zonas aledañas, al comprobar el beneficio que traen los incas se suman voluntariamente como vasallos, y en premio son nombrados como nobleza de privilegio. Cuando Manco Cápac está a punto de morir, encomienda a la nobleza de sangre, sus descendientes directos, cumplir con la misión encomendada por el dios Sol de enseñar a los indios y gobernarlos con justicia. Y a la nobleza de privilegio les encomienda obedecer las ordenanzas de los incas de sangre real.

A partir de entonces los incas de sangre cumplen con su misión, cuidando de no mezclar su casta con la del resto de indios; sus matrimonios se realizan entre hermanos y los sucesores del poder son hijos legítimos. El gobierno de los incas se extiende hacia los cuatro puntos cardinales. Algunas naciones de indios aceptan su poder mientras que otras ofrecen resistencia y son vencidas en guerra.  

El décimo tercer gobernante, el inca Huayna Cápac, extiende su dominio hasta Quito, donde tiene un hijo ilegítimo llamado Atahuallpa, a quién da el gobierno de la parte norte del Imperio. Cuando Huayna Cápac muere, sucede como inca Huáscar, que reclama su derecho de gobernar también el norte. Atahuallpa se niega, lo asesina y elimina a la nobleza de sangre asentada en el Cusco.

La Tercera Edad inicia con la llegada de los españoles que matan a Atahuallpa,  imponen un nuevo gobierno, traen nuevos conocimientos y una nueva religión. En este proceso, observan que quienes están más dispuestos a aprender los nuevos saberes son los indios que han sido reducidos por los incas y no aquellos que no formaron parte del Imperio. El Narrador concluye que por tanto los incas sí cumplieron su misión que, según él, fue avalada por el dios católico.

V. TIEMPO FICCIONAL

Como vimos en el resumen, la historia propone la existencia de tres edades. Sin embargo, el libro se centra en la narración del gobierno de los incas, la segunda edad. Se cuenta sus costumbres, vestido, gastronomía, moral técnica, y ls conquistasde naciones que realizan para expandir sus imperios. La Primera Edad, el tiempo de los indios solo se cuenta en el Primer Libro, creemos que con el fin de demostrar un cambio contundente entre el orden incaico y el de los indios. Lo mismo sucede con la Tercera Edad, el tiempo de los españoles, que se menciona en ocasiones a través de prolepsis (saltos a futuro en el tiempo del relato) y también muestra un contraste entre el descuido de los españoles para con los indios y la atención, enseñanza y beneficios pasados que les prodigaban los incas.

VI. ANÁLISIS DEL CONFLICTO MAYOR

La misión que el Sol encomienda a los incas es conseguir que los indios vivan humanamente. Las categorías héroe o antihéroe, como se indica en el Diccionario de Narratología  de Reis y Lopes (1995), no son personajes sino roles y funciones que en ocasiones pueden ser asumidos por algún personaje o por otras entidades, como por ejmplo la mala suerte. Utilizando lo dicho afirmamos que  si los héroes son los incas, aquello que se op0ne a su misión es la vida ferina de los indios, que identificamos como antihéroe.

Creemos que el Renacimiento influyó en Inca Garcilaso tanto como para que tuviera la intención de incluir el accionar de los incas dentro del programa renacentista que defendía el progreso a través de la razón y el conocimiento, y por eso la misión encomendada por el Sol indica tareas específicas como humanizar, ello para la época significaba que el hombre vivera como amo de la Tierra y dominara la naturaleza para satisfacerse con ella. Enseñar a razonar a los indios, la razón se relaciona a la idea de humanidad. En el Renacimiento es una forma de pensar guiada por conocimientos y normativas occidentales . Y finalmente la enseñanza de saberes específicos como la moral, la policía que en ese tiempo eran normas para vivir en urbanidad, y la técnica como conocimientos aplicados que servían para dominar la naturaleza.

Estos conocimientos como asevera Burke (1993) eran parte de aquello que se definía como cultura durante el Renacimiento, digamos que eran la parte básica, a partir de allí uno estaba listo para seguir adquiriendo otros conocimientos como la escritura, la humanidades y las letras.

Lau enseñanza de estos conocimientos básicos , es decir el cumplimiento de la misión, se percibe a través de las diferencias entre la Primera Edad y la Segunda Edad en la forma de vivir de los indios. esta transformación es operada por los incas y la describimos a continuación:

 ENCOMIENDA DEL SOL

Encomienda del Sol Aspectos de la Cultura
“Doctrinar en conocimientos de religión,

preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad, para que habitasen en casas y pueblos poblados, supiesen labrar las tierras, cultivar las plantas y mieses, criar los ganados y gozar de ellos y de los frutos de la tierra como hombres racionales y no como bestias”. (Libro primero: XV)

 

Vida humana e histórica

 

Razón

Saberes Occidentales: policía, moral técnica

Cuadro 1. Contrato y Cultura (elaboración propia)

1.  Vida Humana: es la forma de vida que sojuzga la naturaleza interna y externa, se sirve de ella la transforma y de esa manera crea un mundo histórico

2. Razón: se refiere a la capacidad intelectual que sirve para crear y aprender saberes occidentales que dominarán la naturaleza y crearán un mundo histórico.

3. Saberes: conjunto de conocimientos producto de la razón que se privilegiaron en el Renacimiento.

PRIMERA EDAD

En este tiempo los incas todavía no han logrado que los indios posean Cultura. Se describen como  deficientes distintos aspectos que conforman la Cultura renacentista y que señalamos como aspectos de la misión. En el siguiente cuadro, los relacionamos con las características de los indios.

Aspectos de la Cultura Estado de los Indios en la Primera Edad
Vida humana (dominio de la naturaleza y creación de mundo histórico) Vida ferina

Escasa Capacidad Racional

Desconocimientos de saberes occidentales

Razón

(Capacidad intelectual que crea y adquiere saberes)

Saberes occidentales: policía, moral técnica

Cuadro 2. Contrato y Primera Edad (elaboración propia)

 

- Vida Ferina

En la Primera Edad se caracteriza a los Indios como seres bestiales, asociados al mundo natural no tienen la voluntad para controlar sus instintos, tampoco someten su entorno, se acomodan a él, incluso tienen como dioses, plantas, cerros, animales, etc.: “Para lo cual es de saber que en aquella primera edad y antigua gentilidad unos Indios había pocos mejores que bestias mansas y otros mucho peores que fieras bravas”. (Libro I: IX).

            Tampoco han creado un mundo histórico que progresa, viven en un tiempo estacionario. Una prueba de su estancamiento es que las naciones de Indios que han carecido de enseñanza de los Incas continúan viviendo de la misma forma que en la Primera Edad, aún en tiempos de dominio español, lo cual niega a los Indios la capacidad independiente de progresar y los destina a recibir enseñanzas de otros para ingresar a un mundo histórico ajeno, que no les pertenece porque no pueden crearlo.

” Otras naciones hubo, como son los chirihuanas y los del cabo de Passau (que de septentrión a mediodía son estas dos provincias los términos del Perú), que no tuvieron ni tienen inclinación de adorar cosa alguna baja ni alta, ni por el interés ni por miedo, sino que en todo vivían y viven hoy como bestias y peores, porque no llegó a ellos la doctrina y enseñanza de los Reyes Incas” (Libro I: X).

 –          Escasa Capacidad Racional

La capacidad racional de los indios se describe como simple y rudimentaria, se considera que esta falencia es la causa de otros males como el desorden social, la falta de comunicación, la falta de técnicas para realizar tareas cotidianas y la incapacidad de crear objetos útiles: “Jamás tuvieron doctrina son irracionales y apenas tienen lengua de entenderse unos con otros dentro de su misma nación. Y así viven como animales de diferentes especies, sin juntarse ni comunicarse ni tratarse sino a sus solas”. (Libro Primero, Capítulo XII).

-          Desconocimiento de Saberes Occidentales

Con escasa capacidad racional los indios no crean conocimientos, por eso no pueden aprenderlos. Carecen de saberes básicos como la policía, la moral y la técnica. Por ejemplo, no tienen ciudades como las de Occidente:

 “En la manera de sus habitaciones y pueblos tenían aquellos gentiles la misma barbariedad que en sus dioses y sacrificios. Los más políticos sus pueblos poblados sin plaza ni orden de calles ni de casas, sino que como un recogedero de bestias (…) Otros vivían en cuevas debajo de tierra, en resquicios de peñas, en huecos de árboles, cada uno como acertaba a hallar hecha la casa. Porque ellos no fueron para hacerla” (Libro I, Capítulo XII).

Un aspecto que le concierne a la policía es el vestir. Los indios generalmente no utilizan prendas o usan unas de escaso tamaño, demostrando también su falta de pudor. En el siguiente pasaje se habla de los indios que no han vivido bajo el gobierno de los incas y se conservan como en la Primera Edad:

 “En muchas tierras ya conquistadas por los españoles donde los Indios son tan brutos que no quieren vestirse, sino los que tratan muy familiarmente con los españoles dentro de sus casas. Y se visten más por importunidad de ellos que por gusto y honestidad propia. Y tanto lo rehúsan las mujeres como los hombres, a las cuales motejándolas de malas hilanderas y de muy deshonestas, les preguntan los españoles si por no vestirse no querían hilar —o si por no hilar no querían vestirse” (Libro primero: XIV).

Respecto a lo ético, se menciona la falta de moral sexual que demuestra falta de voluntad para luchar contra la naturaleza interna. Por ejemplo, las mujeres indias tienen varias parejas sexuales y así son preferidas: “Las más disolutas tenían más cierto su casamiento, que el haberlo sido se tenía entre ellos por mayor calidad: a lo menos las mozas de aquella suerte eran tenidas por hacendosas y de las honestas decían que por flojas no las había querido nadie” (Primer Libro: XIV).

También se presentan prácticas sodomitas, que el narrador atribuye al demonio:

“Hubo sodomitas en algunas provincias, aunque no muy al descubierto ni toda la nación en común sino algunos particulares y en secreto. En algunas partes los tuvieron en sus templos porque les persuadía el demonio que sus dioses recibían mucho contento con ellos” (Primer Libro, Capítulo XIV).

 También les faltan conocimientos técnicos que son aquellos que sirven para dominar la naturaleza: la agricultura, la ganadería, la cocina, las labores domésticas. La carencia provoca que los indios vivan como recolectores, acomodándose a las eventualidades del mundo natural, sin casas ni campos de cultivo, ni animales que les provean alimento.

  1. Segunda Edad

En la Segunda Edad los incas logran que los indios adquieran Cultura a través de la enseñanza. “En suma ninguna cosa que pertenecía a la vida humana dejaron nuestros príncipes” (Libro primero Capítulo XVI). Los saberes transforman a los indios en sujetos con características nuevas:

Estado de los Indios en la Primera Edad Indios Transformados en la Segunda Edad
Vida ferina Vida Humana
Escasa Capacidad Racional Mediana Capacidad Racional
Desconocimiento de Saberes Occidentales Adquisición de Saberes Occidentales

Cuadro 3. Transformación de los Indios (elaboración propia)

 

-          Vida Humana y  Mediana Capacidad Racional

Gracias a los incas los indios aprenden a dominar a la naturaleza interna a través de la rígida moral y la policía; y a la naturaleza externa a través de los conocimientos técnicos. Sin embargo, a pesar del aprendizaje no se les reconoce la igualdad con otros hombres, como los incas o los occidentales . Según el Narrador conservan y conservarán características inferiores como inocencia, simplicidad, y obediencia: “Los indios, con la simplicidad que entonces y siempre tuvieron hasta nuestros tiempos, creyeron todo lo que el inca les dijo…” (Libro Primero: XXI). Y cuando se señalan sus virtudes se habla de obediencia y sumisión, valores que se identifican a través de su participación en una relación jerárquica. En el siguiente pasaje vemos que se premia a los indios, no por sus actividades creadoras, por su fuerza o su voluntad sino por su sumisión:

 Eligiolos por sus méritos, los que habían trabajado más en la reducción de los indios, mostrándose más afables, mansos y piadosos, mas amigos del bien común, a los cuales constituyó por señores de los demás, para que los doctrinasen como padres a hijos. A los indios mando que los obedeciesen como hijos a padres (Libro Primero: XXI).

-          Adquisición de Conocimientos Occidentales

Respecto a la moral, en la Segunda Edad los indios se convierten en súbditos conocedores y obedientes de las normas morales que les imponen los incas: “nunca hicieron leyes para asombrar los vasallos ni para burlarse de ellas, sino para ejecutarlas en los que se atreviesen a quebrantarlas” (Libro Cuarto: III). Manco Cápac implanta en la fundación del Tawantinsuyo normas éticas y lega esta tarea a sus sucesores, quienes al reducir una comunidad lo primero que hacen es imponerlas. Prohíben las prácticas adulteras, la homosexualidad, las violaciones y castigan los robos, la mentira, el incesto:

 Particularmente les mandó que se respetasen unos a otros en las mujeres e hijos (porque esto de las mujeres andaba más bárbaro que otro vicio alguno) puso pena de muerte a los adúlteros y a los homicidas y ladrones). Mandándoles que no tuviesen más de una mujer y que se casasen dentro de su parentela (Libro Primero, capítulo XXI).

 La justicia como valor se menciona continuamente; demostrar equidad y enseñarla con el ejemplo fue una preocupación para los incas. Virtud que contrasta con el gobierno de la Colonia, que no precisamente se caracterizaba por un gobierno justo: “en esto de administrar justicia igualmente al chico y al grande, al pobre y al rico conforme a la ley natural, tuvieron estos reyes Incas muy gran cuidado de manera que nadie recibiese agravio. Y por esta rectitud que guardaron fueron tan amados como lo fueron y lo serán en la memoria de sus Indios muchos siglos” (Libro Sexto: X).

Sobre los saberes técnicos que sirven para dominar la naturaleza externa, los indios aprenden agricultura, ganadería y urbanismo, cuya enseñanza se realiza según el género. Mama Ocllo enseña a las mujeres labores domésticas y Manco Cápac enseña labores referidas a la crianza de animales y al sembrío. Tal repartición se parece a la occidental:

“A los Indios varones los oficios pertenecientes a varón, como romper y cultivar la tierra y sembrar las mieses, semillas y legumbres que les mostró que eran de comer y provechosas, para lo cual les enseñó a hacer arados y los demás instrumentos necesarios. Y les dio orden y manera cómo sacasen acequias de los arroyos que corren por este valle del Cozco hasta enseñarles a hacer el calzado que traemos”.

“Por otra parte, la reina industriaba a las indias en los oficios mujeriles, a hilar y tejer algodón y lana y hacer de vestir para sí ya para sus maridos e hijos. Decíales cómo debían hacer los demás oficios del servicio de casa” (Libro Primero: XVII).

             Respecto a los saberes urbanísticos, los incas enseñan a los indios a organizarse en poblados, acciones que suponen una serie de técnicas urbanísticas. Además transmites saberes asociados a la policía para que vivan en paz. Encontramos frecuentemente alusiones a la justicia y la reciprocidad como base para la convivencia, valores que ciertamente no primaban en de Europa Occidental, pero fueron mencionados por utopistas como Campanella o Moro.

 “Les iba instruyendo en la urbanidad, compañía y hermandad que unos a otros se debían hacer conforme a lo que la razón y ley natural les enseñaba, persuadiéndoles con mucha eficacia que, para que entre ellos hubiese perpetua paz y concordia no naciesen enojos y pasiones, hiciesen con todos lo que quisieran que todos hicieran con ellos. Porque no se permite querer una ley para sí y otra para los otros” (Libro Primero: XXI).

 VII. CONFLICTO MENOR

Identificamos que serían los variado conflictos que los incas tienen con los indios al querer imponer su orden a las naciones de indios  que quieren conquitar.

Manco Cápac, el primer inca, se encarga de reducir naciones de indios y encomienda la misma tarea a sus hijos. A partir de allí, el esquema se repite a lo largo de los Comentarios para cada sucesor. Los Incas llegan a un pueblo les ofrecen su poder y sus enseñanzas en un ritual donde entregan regalos a los gobernantes y a los pueblerinos. Ante el ofrecimiento puede haber dos respuestas. Los gobernantes de la nación aceptan de buena gana el poder de los Incas, atraídos por el prestigio de “bienhechores”. O los gobernantes oponen resistencia. Entonces, el inca amenaza con reducirlos en guerra. A veces, los gobernantes al percibir la superioridad bélica incaica ceden. Otras, persisten en su negativa y los incas luchan hasta que estos aceptan su poder y piden perdón. Los incas los perdonan y les dan regalos para que entiendan que son reyes piadosos.

“Los Collas según dicen su descendientes murieron más de seis mil, por el mal concierto y desatino con el que pelearon. Por el contrario de la parte de los Incas, por su orden y buen gobierno, faltaron no más de 500″.

“Con la oscuridad de la noche se recogieron los unos y los otros a sus alojamientos donde los Collas, sintiendo el dolor de las heridas, ya resfriadas y viendo los que habían muerto, perdido el ánimo y el coraje que hasta entonces habían tenido, no supieron qué hacer ni qué consejo tomar. Porque para librarse por las armas peleando no tenían fuerzas y para escapar huyendo no sabían cómo ni por dónde, porque sus enemigos los habían cercado y tomado los pasos. Y para pedir misericordia les parecía que no la merecían por su mucha villanía y por haber menospreciado tantos y tan buenos partidos como el Inca les había ofrecido” (Libro Tercero: VI).

VIII. COMENTARIO FINAL

A pesar del tiempo, la forma en que  Inca Garcilaso caracteriza a distintos grupos no ha cambiado mucho. Pensemos en como nos identificamos a nosotros mismo s. Cuando estamos serios y con deseos de erudición nos ponemos occidentales al estilo renacentista. Cuando nos ataca la nostalgia y las reminiscencias de algún orgullo pasado nos sentimos incas. Cuando nos aplastan las adversidades, nos sentimos indios. Y cuando vuelve la esperanza de un futuro mejor somos mestizos aristocráticos, hijos de nobles incas y de corajudos conquistadores.

Y no es que la erudición o la nostalgia o la insuficiencia sean privilegio de españoles, incas o indios. Somos nosotros quienes caracterizamos de un modo u otro a diferentes grupos y nos identificamos con (o nos distanciamos de) ellos para adecuarnos a diversos contextos históricos.

 En esta propuesta esas caracterizaciones en los Comentarios Reales fueron producto de la influencia Renacentista que se impuso en el Nuevo Mundo durante la Conquista y la Colonia, y que sirvió a españoles, indios y mestizos para explicar los acontecimientos sucedidos durante sus accidentadas vidas.

 Durante el Renacimiento imperó un ideal de cultura vista como conjunto de saberes asociados a la ciencia, al arte y a la ética occidental. Su posesión tenía efectos humanizadores y determinaba el progreso de los individuos y los grupos sociales. Aquel o aquellos que no poseían este tipo de cultura eran considerados inferiores, seres naturales y ferinos.

Los Comentarios Reales son un discurso producido durante la Colonia por un mestizo letrado, educado bajo los principios de la época y apremiado por la marginación hacia su ascendencia materna. En ellos se utiliza la idealización de cultura renacentista para caracterizar a distintos grupos. Se atribuye la bestialidad, la naturalidad, el desorden y la escasa habilidad mental a los indios; y, en contraparte, la moral y la urbanidad, la capacidad intelectual a los incas.

El Inca Garcilaso de la Vega tuvo la necesidad cognitiva y narrativa de construir representaciones de indios, incas y españoles; para ello utilizó los ideales renacentistas de cultura, que por su educación tenía a mano. El resultado fue una nueva versión del pasado que poco a poco formaría parte de la historia oficial peruana. Porque es indudable que la obra del Inca fundó nuestra Historia, aquella que todos aprendimos desde el colegio, donde se nos enseñó la utopía incaica de un gobierno justo y ordenado para todos los hombres.

Revelar el trasfondo de tales caracterizaciones en los Comentarios Reales sería un primer paso para entender nuestra mentalidad y nuestras acciones.

Sobre lo dciho debemos hacer una prevención. Todavía hoy quedan rezagos de las disputas de inicios del siglo XX entre hispanistas e indigenistas que trataban de colocar al Inca Garcilaso de su lado o realizaban pasionales acusaciones sobre las inclinaciones culturales e ideológicas del cronista mestizo. Nos preocupa el riesgo de caer en esa manida disputa. Nuestro comentario no es una acusación, sino un intento de revelar e interpretar uno de los muchos aspectos que son posibles de hallar en la amplia obra garcilasista.

Si afirmamos que en los Comentarios existe una mentalidad renacentista que caracteriza a incas e indios, también creemos que dicha mentalidad no proviene del sentimiento de derrota de alguien que se ha acomodado a los ideales del vencedor. Todo lo contrario. Nos parece que dichas caracterizaciones obedecen a un intento de resistencia que se oponía a la marginación de los habitantes peruanos. Garcilaso utilizó los ideales del propio invasor para validar y reconstruir la imagen de los antiguos peruanos y creó así una nueva versión de la historia, una en la que los conquistados y los vencidos tuvieran al menos el triunfo moral de haber sido un gobierno justo y civilizado que a pesar de ello sufría los embates del dominio occidental.

Además, la idealización de los incas como un gobierno utópico se prestaba para un duro contraste entre el gobierno incaico y el caótico orden que la monarquía española había implantado en el Nuevo Mundo. Contraste que alimentó ideales revolucionarios. Probablemente por ello se prohibió la lectura de los Comentarios después de la gesta de Túpac Amaru, quien fue un ávido lector de Garcilaso.

Gracilaso zanjó el conflicto entre incas, indios y occidentales en un plano axiológico. Mientras el incario es descrito siempre como un gobierno de justicia y amor, los españoles son descritos, en ocasiones, como cortos de entendimiento, corruptores de la lengua general de los incas, ambiciosos y faltos de ética. Valoraciones que también son fruto de los ideales de cultura renacentista que curiosamente destacaban dichas virtudes incaicas y condenaban los defectos peninsulares.

Creo conveniente relatar una anécdota que nos servirá para entender este modo de operar del cronista mestizo:

Cuando el joven Garcilaso llegó a España, antes de ser cronista, se convirtió en un criador de caballos. Uno de sus animales, un caballo castaño, fue escogido en el Concurso Anual del Consejo de Montilla y nombrado por el Alcalde Pedro de Ostos como la mejor bestia para reproducción. Garcilaso, el sospechoso mestizo peruano, había logrado ganar al resto de criadores españoles domando justamente a la bestia que tanto terror inspiró a los indios. En realidad, no domaba al caballo sino al miedo, y se apropiaba de un símbolo de poder occidental para legitimarse un lugar en el mismísimo Viejo Mundo.

 De la misma forma utilizó el concepto renacentista de cultura. El mismo pensamiento que había justificado la Conquista, calificando a los habitantes de América como seres que se encontraban en el limbo de la humanidad y la fiereza y que por tanto debían ser dominados con fines civilizadores,  en una magistral jugada del intelecto le sirvió a Garcilaso para desautorizar la invasión y el dominio.

Los ideales Renacentistas condenaba las costumbres tribales: la naturalidad de los indígenas; los cronistas toledanos usaron y abusaron de ellos para representar a los gobernantes incas como bárbaros que merecían ser dominados por el progreso y la civilización de occidente. Sin embargo, Garcilaso los utilizó para contradecir esas versiones denunciando la simpleza de las interpretaciones y las tergiversaciones que hacían los peninsulares sobre el lenguaje y los modos de vivir incaicos como consecuencia de su ignorancia sobre la lengua general del Perú y de la falta de investigación, defectos imperdonables para sus propios ideales de cultura Renacentista. De allí extrajo los fundamentos para crear la imagen de incas civilizados, al estilo occidental, que quedaría inscrita desde entonces en la Historia oficial y en la mentalidad de los peruanos.

LOS RÍOS PROFUNDOS

Continue reading

Los ríos profundos



1.       TÍTULO DE LA OBRA

“Los ríos profundos”

 

2.       AUTOR

 

José María Arguedas

 

3.       EDITORIAL

Losada 

 

4.       AÑO DE PUBLICACIÓN

1978

sociologia de la literatura

Tools ‹ sociologiadelaliteratura — WordPress.

Hello world!

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!

Follow

Get every new post delivered to your Inbox.